La Abadía de Lagrasse

¿Nos habíamos olvidado del País Cátaro? Pues no… aunque ha sido un parón muy largo después de hablaros de la “ciudad hereje” de Beziers y de las 9 esclusas de Fonserances, nos toca traeros otro de “Les plus beaux villages de France” (“Los pueblos más bellos de Francia”), Lagrasse y su antigua abadía benedictina.

Abadía de Lagrasse

Nos despedimos de Narbona y de sus croissants y salimos hacia Carcassonne, nuestro siguiente cuartel general durante el viaje. Nuestra primera parada fue en Lagrasse, a 45 minutos de Narbona, cuyo nombre proviene del término occitano grassa, que significa fértil.

mapa de la ruta de Narbona a Carcasona

En este mapa de Google Maps tenéis la ruta del día

En un valle enmarcado por colinas cubiertas de vegetación mediterránea encontraremos la ciudad medieval de Lagrasse y su hermoso complejo arquitectónico, atravesados por el río Orbieu.

Pinceladas de Historia

Aunque la zona estaba ya habitada hace más de cinco milenios, desde hace más de mil años la historia de Lagrasse se encuentra ligada a la de su abadía benedictina, una de las más antiguas de Europa. Antiguamente había en el lugar un monasterio que en el s. VIII fue elevado al rango de abadía por Carlomagno, siendo el primer abad y artífice de su ampliación Nebridio de Narbona.

Las riquezas de la abadía aumentaron rápidamente debido a los numerosos donativos y privilegios, manteniendo durante muchos años una disputa sobre la propiedad de unas minas con los Señores occitanos del Castillo de Termes. En el s. XII dominaba extensos territorios con más de cien iglesias y diez monasterios que se extendían desde Albi¡¡hasta Zaragoza!!

Pórtico de la Iglesia Abacial de Lagrasse

Fragmentos del desaparecido pórtico de la abadía, atribuido al Maestro de Cabestany (s. XII)

El manuscrito del s. XIII “La leyenda de Philomena” recoge retazos de antiguas historias de la conquista de Narbona y la fundación del Monasterio de Lagrasse escritas por un cronista de Carlomagno llamado Philomena.

Sello de Carlomagno

Según este manuscrito, fue el propio Carlomagno el fundador de la Abadía de Lagrasse, y también relata varios milagros, como la decapitación de un abad traidor en el altar de la iglesia pero sin que ninguna gota de sangre profanase el lugar :O

El milagro más importante se produjo cuando el Papa realizó los preparativos para consagrar la iglesia. Esa noche mientras dormía, el propio Jesucristo bendijo el agua que había preparado y consagró el lugar. A la mañana siguiente descubrieron que ese agua bendita devolvía la vista a los ciegos, y por ese motivo pusieron una ampolla llena en la columna del altar.

La abadía de Lagrasse fue muy importante durante la Cruzada Albigense, pues gracias a su mediación Carcassonne se rindió al rey, pero los siglos siguientes trajeron un fuerte declive debido a la peste negra y a la Guerra de los Cien Años. El campanario inacabado data del s. XVI, y la armoniosa mezcolanza de edificaciones medievales y neoclásicas se originó en el s. XVIII, con la construcción de un patio de honor, un edificio de celdas y un claustro de estilo clásico entre otras dependencias monásticas.

Abadía de Lagrasse en el s. XVII

Grabado de la Abadía de Lagrasse, Monasticon Gallicanum (s. XVII). Fuente Bibliothèque nationale de France

Después de la Revolución Francesa se dividió en dos lotes y se subastó. Una de las partes fue un asilo y actualmente es propiedad de los Canónigos Regulares de la Madre de Dios. La otra fue un orfanato y posteriormente el ayuntamiento de Lagrasse la adquirió abriéndola al público con el nombre de Abadía de Santa María de Orbieu.

Fotografías en blanco y negro de Lagrasse

Fotografías de Lagrasse y de la parte privada de la abadía entre 1.900 y 1.930

Llegada a Lagrasse

La Abadía y el pueblo están separados por el río Orbieu, y unidos por un puente románico. Lagrasse está lleno de señales para que los visitantes dejen el coche en un parking porque si no, te multan :O  Aun así vimos algún español temerario que aparcaba dónde quería 🙁  . Nosotros dejamos el coche en el Parking 1, como podéis ver en este mapa.

El día estaba gris y amenazaba lluvia, así que siguiendo las indicaciones de Cité Medievale, atravesamos Lagrasse y en 10 minutos llegamos a la Abadía. Durante el camino sufrimos una pequeña pérdida… el fuerte viento arrancó de las manos de José los dos mapas que nos habían dado en el Centro de Visitantes y acabaron en el río 😥

Calles y edificios medievales de Lagrasse

Una pena pasar tan rápido por estas calles tan maravillosas, luego las veríamos más tranquilamente

La Abadía de Santa María de Orbieu

Lo primero como siempre, un mapa para orientaros. A la derecha del acceso a la recepción y tienda (1) de la abadía se encuentra el café literario Le nom de l’homme (8), con horario de 11:00 a 19:00. Como habíamos desayunado hace poco, entramos directamente a la abadía. Por suerte, en recepción nos dieron un nuevo plano de Lagrasse para sustituir “los que el viento se llevó” 🙂

El precio de la visita libre son 4 € y ahorraréis 1 € si tenéis el Passeport des sites. Las visitas guiadas de hora y media son sólo para grupos con reserva. Abre todos los días de 10:00 a 17:00, aunque en algunas fechas amplía su horario de tarde. Las taquillas cierran una hora antes del cierre de la abadía.

Abadía de Santa María de OrbieuLa visita se inicia en la parte más antigua, correspondiente a la residencia del abad Auger de Gogenx (s. XIII). Desde la recepción se accede a un patio (2) de dos pisos con galeria abierta y balconada de madera. Las toscas columnas de la parte baja tienen capiteles con motivos florales y geométricos, y uno de ellos está dedicado a la Lujuria. Después de ver Fontfroide cualquier otra abadía te parece poca cosa y este patio de estilo castellano fue lo que más me gustó de la visita.

Patio de la abadía de LagrasseDesde el claustro se accede a la capilla baja (3), donde se proyecta un vídeo de 10 minutos sobre la historia del lugar muy interesante. Una vez nos vimos la proyección visitamos la bodega (4), una gran sala abovedada de unos 300m2, y una panadería (5) con una majestuosa chimenea… ¡y por supuesto los baños!

De allí pasamos a los restos de la sacristía (6) y podemos ver el transepto de la antigua iglesia románica (s. XI; 7) de la abadía. Luego nos dirigimos a la planta superior, al dormitorio de los monjes (11), del s. XII con contrafuertes añadidos en el s. XIV.

dormitorios de los monjes en la abadía de Lagrasse

Por un lateral accedimos a la balconada del patio y a la Capilla de San Bartolomé (s. XIII; 12) donde podemos apreciar restos de decoración mural y el pavimento cerámico policromado que se instaló en el s. XIV.

Capilla de San Bartolomé en Lagrasse

En la Capilla también se conserva un altar de mármol del s. XI

En este piso encontraremos además la sala del maestro de Cabestany (13), con moldes y piezas originales de este escultor del s. XII y la sala de homenaje o de guardas (14) en la que destaca su gran chimenea.

La zona privada está comunicada con este área por un patio rodeado por arcadas, e incluye un claustro neoclásico (s. XVIII) que por desgracia no se puede visitar 😥  Por último, pero no menos importante, en la parte pública de la abadía se encuentra la espectacular (e inacabada) torre fortificada de ocho caras, construida a imagen la torre de la catedral de Mirepoix.

Torre fortificada de ocho lados de la abadía de Lagrasse

El pueblo de Lagrasse

Termina,os la visita y al mismo tiempo ¡¡salió el sol!! ^_^ , así que bordeamos los edificios de la abadía para regresar a Lagrasse. Atravesamos el río por un pequeño cruce hecho de cemento. Nos encantó la belleza y tranquilidad de este lugar y encima nada más cruzar teníamos unas vistas estupendas de la abadía.

Mirador en Lagrasse

Lagrasse es un pueblo con mucho encanto, con calles adoquinadas y que vive de los frutos de sus viñas, de su artesanía y de los visitantes como nosotros. Antes de entrar en el corazón del pueblo por la Puerta del Agua (llamada así por ser la más cercana al río), lo rodeamos para llegar a los restos de la Tour de Plaisancie (la Torre de Honor) y la Fortaleza, erigidos entre el s. XII y el XV. De las fortificaciones y murallas apenas quedan algunos restos, y en algunas zonas solo el discurrir de las calles nos revela su trazado.

Restos de la Torre de Honor y Fortaleza de Lagrasse

Decidimos ir a ver el puente románico bajo la luz del sol. De camino atravesamos Las Halles (s. XIV), un mercado porticado que era el más grande de la zona baja de la región de Corbières. Este esplendor también se refleja en las cercanas casonas Sibra, Maynard y Lutier.

Halles de LagrasseUna vez llegamos al puente románico (s. XII), paramos en medio para disfrutar de las maravillosas vistas que te permiten entrever la abadía tras los frondosos árboles de la orilla. El puente antiguamente estaba defendido por tres torres, y del mismo destacan su gran pendiente y que los arcos son desiguales.

Puente románico de Lagrasse

Nos quedaba por ver la Iglesia gótica de San Miguel (s. XIV), justo al lado de turismo. Después de la Revolución, parte del opulento mobiliario de la Abadía de Lagrasse terminó en esta iglesia de una sola nave y nueve capillas laterales.

En su interior podemos admirar varios cuadros notables y el retablo del altar mayor del s. XVIII. Prestad atención a las claves de las bóvedas, que representan escudos de cofradías y a la clave del ábside que muestra a San Miguel con el dragón.

Iglesia de San Miguel

Terminamos la visita a este pueblo tan medieval y regresamos al coche para partir rumbo a Trebes. Estábamos ya cruzando el río con el coche cuando miro y veo unas increíbles vistas del puente románico ¡¡para inmediatamente!! le dije a José… algún día provocamos un accidente.

Menos mal que no me hizo mucho caso y paró pasado el puente, eso sí de forma un poco ilegal 😉  para así volver y disfrutar de esta última estampa de Lagrasse. ¡¡Hasta pronto!!

Lagrasse

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