Pinceladas de la historia de Lisboa

Según las leyendas Lisboa fue fundada por el patrón de los viajeros… el mismísimo Ulises ¡¡que se pasó veinte años seguidos viajando!! 🙂  Si vais a visitar la capital portuguesa acompañadnos por estos breves apuntes de su historia.

El origen de Lisboa y de su nombre

En realidad desconocemos si la ciudad de Lisboa tiene origen griego o fenicio, pero su antigüedad la hace merecedora de estar entre las “abuelitas” de Europa y del título de capital más antigua de la Unión Europea :O

Curiosidades de la historia: ¿Es Lisboa la capital de Portugal?

Todos lo hemos estudiado en el colegio, así que será así ¿no?. Pues si, pero no 🙂  En el s. XIII el rey Alfonso III de Portugal movió su corte de Coimbra a Lisboa y hasta el día de hoy, la ciudad ha permanecido como capital de Portugal… pero no tenemos constancia de que se haya declarado nunca esta capitalidad de forma oficial. Si es que los portugueses y los españoles somos muy dejados 🙂  

Los tranvías lisboetas también son muy antiguos… aunque no tanto 🙂

Los griegos llamaron a la ciudad Olissipo en honor a Odiseo, el nombre griego de Ulises, y el propio Julio César le asignó el nombre de Felícitas Julia, pero su nombre actual deriva de como era conocida popularmente, Lix Bona, por el “agua buena” que brotaba de las fuentes de la Alfama.

Los reyes del mar

Los “culpables” de que Lisboa llegase a ser una potencia marítima en el s. XV fueron en parte los árabes (expulsados definitivamente en el s. XII), que trajeron con ellos sus conocimientos de medicina, matemáticas y astrología.

No deja de ser anecdótico que el Rey Juán II de Portugal se negase a financiar los viajes de Cristobal Colón y que fuese el primer monarca europeo en saber de la existencia de América.

Una tormenta llevó a Colón a las Azores y posteriormente a Lisboa antes de regresar a España y así se supo en Portugal de las nuevas tierras descubiertas, recibiendo su parte con el Tratado de Tordesillas. Famosa fue la indignación del rey de Francia por este tratado, “que me muestren en qué cláusula del testamento de Adán se estipula que el mundo pertenezca a los españoles y a los portugueses”, pero como venía ratificado por el Papa se tuvo que aguantar.

Planisferio de Cantino (1502), mostrando el meridiano designado en el Tratado de Tordesillas

Lo curioso de estas negociaciones fue la obstinación del rey portugués en trasladar el meridiano lo máximo posible al oeste, aunque en teoría nada allí había, peligrando en varias ocasiones la firma del Tratado. Esta obstinación demostró ser de gran provecho, porque seis años después, Portugal llegó a Brasil, tierras que según lo acordado podía explorar de forma exclusiva :O

Auge y Catástrofe

En el s. XVI Lisboa se transformó en un importantísimo centro de comercio, y la ciudad vivió un auténtico siglo de oro. En esta época nació el estilo manuelino, que es una variante portuguesa del gótico tardío inspirada en las aventuras de navegantes y descubridores. Por este motivo, incluye como elementos decorativos destacados figuras como nudos, animales y plantas exóticas.

Sebastián de Portugal, “el rey impostor”

En realidad le llamaban “el césar”, pero lo curioso fue lo que ocurrió cuando murió sin herederos en la batalla de Alcazarquivir (Marruecos) en 1578. Su cuerpo nunca fue encontrado y por eso muchos portugueses esperaban el regreso de su rey… tanto que aparecieron ¡¡4 impostores!! que afirmaban ser el rey Sebastián. Cuando fue descubierto, el primer impostor fue detenido y obligado a desfilar rapado por las calles de Lisboa por su osadía.

Un nuevo impostor apareció un año después, pero cuando se dirigía a Lisboa rodeado de un gran séquito fue interceptado y ejecutado, misma suerte que corrieron un panadero de Madrigal de las Altas Torres y un vividor veneciano que también se hicieron pasar por el monarca luso.

Aun así, el pueblo siguió manteniendo su creencia en que el rey Sebastián seguía vivo y volvería para proteger a Portugal en sus horas de necesidad.

En 1755 un gran terremoto provocó la desaparición de la Baixa (barrio bajo), que sería reconstruído según la visión del Marques de Pombal, el Primer ministro del rey.

Grabado de 1755 mostrando las ruinas de la ciudad en llamas y un maremoto arrollando los barcos del puerto

El Marqués no sólo sobrevivió al terremoto, además dio muestras de su sangre fría con su famosa frase “¿Y ahora? Se entierra a los muertos y se da de comer a los vivos”. Asimismo, se puede considerar al Marqués como uno de los padres de la sismología, puesto que recopiló y analizó los fenómenos previos al terremoto y para garantizar la resistencia de las nuevas estructuras, simuló movimientos de tierras haciendo marchar a gran número de soldados alrededor de las mismas. Como curiosidad final, el adoquinado que muestran muchas calles de Lisboa en realidad son cascotes reutilizados de edificios caídos durante el terremoto.

Lisboa en la época moderna

Tras perder sus colonias en el s. XIX sufrió una época tumultuosa que desembocó en el s. XX en la dictadura fascista de Salazar que la convirtió en “la pobrería de Europa”.

Tras 50 años de dictadura la revolución de los Claveles trajo la democracia y la modernidad. El nombre de este alzamiento surgió cuando entre los sublevados, un soldado pidió a Celeste Caeiro un cigarrillo. La muchacha, llevaba claveles que se habían usado como adorno para un banquete suspendido por la sublevación, y le dio uno al soldado, poniéndolo en su arma. Sus compañeros copiaron el gesto y colocaron un clavel en sus fusiles como símbolo de que el levantamiento era pacífico.

El desarrollo y avance de los años siguientes culminó con la apertura definitiva de Lisboa al mundo con la celebración de la Expo de 1998.

Fruto del desarrollo e importancia de los últimos años hizo que Lisboa fuese la sede del Tratado de la Unión Europea de 2007 (el Tratado de Lisboa 🙂  ) que otorgó a la Unión capacidad para firmar acuerdos internacionales por si misma.

Con esta última pincelada nos despedimos ¡¡hasta pronto!!

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