Los Valles Pasiegos, el Valle de Toranzo y el Valle del Pas

En el corazón de Cantabria se encuentran los Valles Pasiegos, con sus prados salpicados por cabañas. El río Pas, con su cuenca siempre verde, da nombre a la comarca y a sus históricos pobladores, los Pasiegos. Acompáñanos a descubrir esta singular comarca, cuyo paisaje ha sido modelado desde antaño por la mano del hombre.

Valles Pasiegos

Pinceladas de historia de los Valles Pasiegos

Toda la comarca ha estado habitada desde tiempos prehistóricos, como atestiguan los numerosos yacimientos encontrados. Sin embargo, no tenemos referencias escritas al río Pas hasta el s. IX en un pergamino de donación de unas heredades al monasterio de Fístoles.

La fundación de monasterios tuvo gran importancia en la repoblación de los valles. Además, se levantaron muchas iglesias románicas, alguna de los cuales ha llegado hasta nuestros días. En el s. XI, durante este período de auge, aparece la primera referencia escrita a los Pasiegos.

Pasiegos

Pasiegos cargando un cuévano. Pirograbado sobre tabla de madera. Foto por: José Luis San Román Licencia: CC BY 2.5.

Curiosidades históricas, el origen del nombre “Pasiego”

Las leyendas dicen que el origen de la palabra Pasiego viene de una supuesta paz (PAX en latín) entre cántabros y romanos. Otros autores dicen que el término proviene del latín paso (passus), en referencia a las gargantas que conforman la zona. Por último, algunos afirman que el tributo medieval sobre el paso del ganado es el origen del nombre “Pasiego”. Algo curioso, teniendo en cuenta que precisamente ellos tenían el privilegio de estar libres de pagar ese impuesto 🙂  .

Los Pasiegos son un pueblo ganadero, que practica desde antaño una trashumancia de corto recorrido conocida como trasterminancia. Durante los meses de primavera y verano, habitaban en cabañas en las laderas de los montes. Cuando llegaba el invierno, bajaban con su ganado a asentamientos en las partes bajas del valle. Estos asentamientos son el origen de las tres villas pasiegas, Vega de Pas, San Pedro del Romeral y San Roque de Riomiera.

cabañas pasiegas en las laderas de los montes

Inicialmente, la zona dependía del Monasterio de San Salvador de Oña. A partir del s. XII el centro administrativo pasó a ser la villa burgalesa de Espinosa de los Monteros, hasta que los asentamientos pasiegos obtuvieron el título de villa en el s. XVII.

La leyenda del origen de los Pasiegos

En tiempos pasados se hablaba de una “etnia pasiega”, con un origen religioso y racial muy distinto del resto de habitantes de la Península. Se llegó a decir que los Pasiegos eran descendientes de moros que se quedaron aislados en las montañas o de repobladores suizos. Estas creencias se han visto alimentadas por el hecho de que entre los Pasiegos son habituales las personas de gran corpulencia con cabellos y ojos claros.

Nodriza pasiega, de Valeriano Domínguez Bécquer (Museo del Romanticismo de Madrid)

Detalle del cuadro Nodriza pasiega, de Valeriano Bécquer (1856). Durante muchos años las pasiegas fueron las nodrizas preferidas de los reyes

Al amparo del romanticismo del s. XIX, se dieron explicaciones más exóticas de los orígenes de los Pasiegos. Como curiosidad, algunos autores les atribuyeron un origen judío, consiguiendo poner de moda los nombres de David o Sara en la Pasieguería 😯  .

En realidad, gran parte de su modo de vida y sus peculiares costumbres vienen dadas por su aislamiento. Al igual que otros cántabros, poseen rasgos cercanos a poblaciones del norte de Europa, si bien es cierto que en mayor medida. También son un pueblo con un alto componente celta, lo cual les acerca a escoceses, irlandeses y suizos. Quizás, el atribuirles un origen extranjero se deba simplemente a la envidia de sus convecinos por los privilegios otorgados por la corona.

Trajes típicos pasiegos

En el s. XIX la vaca pasiega, de pelo rojizo y autóctona de la Península, fue sustituida por la vaca frisona, por producir esta última mayor cantidad de leche.

vaca pasiega

Hoy día apenas quedan vacas pasiegas 🙁

Los Pasiegos siguen siendo hoy día gente amable y hospitalaria, aunque han perdido parte de aquella esencia de antaño. La región es un destino rural de gran interés, dónde se puede disfrutar de la naturaleza y además evitar aglomeraciones de turistas.

La Comarca de los Valles Pasiegos

Os dejamos este mapa de la Comarca para que podáis ubicaros mejor. Atravesada por el río Pas y sus afluentes, comprende principalmente los valles de Carriedo, Toranzo, Luena y Cayón. La Pasieguería propiamente dicha abarca la cabecera del valle del río Miera al sur, el inicio de los valles de los ríos Pisueña y Pas, e incluso algunos valles del norte de Espinosa de los Monteros, en la provincia de Burgos. Las Tres Villas Pasiegas por excelencia son San Pedro del Romeral, Vega de Pas y San Roque de Riomiera.

cabaña pasiega

A día de hoy, utilizamos el término Pasiego para referirnos a todos los habitantes de la comarca. Aunque ciertamente comparten muchas de las costumbres pasiegas, históricamente los únicos Pasiegos eran los habitantes de la Pasieguería. Los habitantes del resto de valles tenían sus propios nombres. Por ejemplo, a un poblador del valle de Toranzo se le llamaba torancés y a uno del valle de Carriedo, carredano.

La Comarca existe legalmente desde hace casi 20 años, pero la falta de desarrollo de la normativa hace que a efectos prácticos no tenga ninguna entidad. Esto se nota especialmente en un tema tan importante como el desarrollo turístico, muy por debajo de otras zonas de la Comunidad Autónoma.

fuente de Quintana de Toranzo

Nuestro Alojamiento en los Valles Pasiegos

¿Recordáis que en varias ocasiones os hemos dicho que Noelia tiene mucha suerte? Pues es cierto, porque participó en la promoción “el hotel de la semana” en la página de Facebook de Hotusa ¡¡y le tocaron dos días de alojamiento y desayuno en el Hotel Balneario de Alceda (***)!! 😯  . Que pena que no funcione con la lotería 🙁  .

Precio, personal e Intalaciones

Este alojamiento tiene unas tarifas de unos 60 € AD con acceso a las piscinas exteriores de agua termal, una al aire libre y otra cubierta. Para usarlas deberás llevar gorro de baño y un albornoz para cuando sales del agua (en Cantabria hace fresquete 🙂  ). Si no has llevado ni albornoz ni toalla, los puedes alquilar allí mismo.

Hotel Balneario de Alceda

Como a nosotros, lo primero que os llamará la atención nada más llegar es el olor. ¡¡Tranquilos que no pasa nada!! Es simplemente el manantial natural de aguas sulfurosas que cada día expulsa ¡¡tres millones y medio de litros de agua a 27 grados!!

El trato del personal fue muy bueno y Laura, la persona de recepción, nos dió un montón de información de cosas que ver y hacer en la Comarca. La habitación era muy correcta y tranquila, aunque el mobiliario y la decoración eran muy clásicos para nuestro gusto. El equipamiento tenía algunos defectos menores como la mampara de la ducha mal fijada o la alcachofa que se caía. Todas las instalaciones están muy limpias y, a pesar del frío exterior, la climatización era excelente.

Habitación del Hotel Balneario de Alceda

Comidas

El desayuno es tipo buffet y muy normalito en calidad y cantidad, aunque te ponen una quesada pasiega buenísima. Una de las noches cenamos a la carta en el Restaurante el Parque, del propio alojamiento. La calidad es buena, pero el precio lo vemos elevado vista la relación calidad/cantidad/precio existente en líneas generales en la Comarca.

El histórico Balneario de Alceda

Uno de los días por la mañana pedimos ver las instalaciones del Balneario, del s. XIX. Todos los detalles te trasladan inmediatamente a la época dorada del termalismo en España. Entre sus ilustres visitantes estaría la reina Isabel II. A día de hoy, no sólo recibe a nobles y burgueses, y ha ampliado su oferta con tratamientos de hidroterapia y belleza. Echamos un poco de menos que nos informasen más de la historia del balneario y del propio manantial, ya conocido en tiempos de los romanos

Balneario de Alceda

Conclusiones sobre el Hotel Balneario de Alceda

Nosotros ya no somos unos niños, pero prácticamente éramos los alojados más jóvenes. Una pena porque el entorno es ideal para ir en familia con niños y el alojamiento está bien para una escapada “romántica”. Como los precios están por debajo de la media de Cantabria, hay gente que se aloja allí para ver luego otras zonas, sin permanecer en Alceda.

Ruta por los Valles Pasiegos

Hay que decir que sobre todo vimos la zona del Valle de Toranzo y del Valle del Pas propiamente dicho. Nos quedaron bastantes lugares por ver, así que tendremos que volver 🙂

Día 1 –  Llegamos al Valle de Toranzo

Salimos de Madrid y dejamos atrás Castilla y León por el Puerto del Escudo, donde nace el río Luena. Nos adentramos hasta el valle de Toranzo hasta llegar a Alceda, donde nos alojaríamos los próximos días. Después de dejar todo en la habitación, nos dedicamos a pasear por la localidad. Vimos su iglesia y sus palacetes y casas señoriales. Recorriéndola, entendemos por qué ha sido declarada Conjunto Histórico-Artístico.

casa de Alceda

Además, tiene casas tan bonitas como esta

Antes de comer, también visitamos el Parque de Alceda, próximo a nuestro alojamiento. Habíamos reservado en Casa Augusto, donde nos pusimos como el Sr. Tenazas por 28 €.  Es aquí donde probamos por primera vez el famoso helado de queso de Alceda ¡¡Noelia disfrutó como una enana!!

helado de leche

Para bajar la comida, que mejor que una pequeña ruta. Nos cambiamos de calzado y paseamos por el margen del río Pas. El río está un poco seco, pero el entorno es muy verde. Alucinamos de que haya ¡¡ciruelos japoneses!!

ribera del río Pas

Cruzamos el río Pas en el primer puente que encontramos al sur. De allí sale una senda ciclista que seguimos dirección norte hasta llegar al Puente de la Esperanza, un recuerdo del antiguo ferrocarril Antillero-Ontaneda.

Puente de la Esperanza

Aunque el camino es muy llano, andar 8 Km. nos ha abierto el apetito, así que después de disfrutar de las piscinas termales del Balneario nos duchamos y vamos a cenar.

Día 2 – Exploramos el Valle de Toranzo

El entorno tenía muchas cosas que ver, así que preferimos no reservar ningún tratamiento y cogimos el coche. Nuestra primera parada es Iruz, para ver el Monasterio de Nuestra Señora del Soto. Este antiguo convento franciscano del s. XVII se construyó sobre una iglesia de arquitectura gótica.

Monasterio de Nuestra Señora del Soto

La torre es original del s. XVI

Llamamos al telefonillo para ver el monasterio, pero nos dicen que no se puede al ser un lugar de retiro espiritual 🙁  . Lo que si vemos es la iglesia y la estatua dedicada al gran compositor santanderino Juan Carlos Calderón.

Cogemos de nuevo el coche, y como hemos visto un cartel que indica Casa de Lope de Vega decidimos ir hacia allí. Llegamos a la localidad de Vega de Villafufre, donde vivió el insigne escritor Félix Lope de Vega y Carpio. Esta casa es hoy día biblioteca municipal, pero como era fin de semana estaba cerrada.

Casa de Lope de Vega en Vega de Villafufre

Además un poco más y no la encontramos porque estaba escondida entre los árboles 🙂  

De nuevo en marcha, vamos a la iglesia de Santa Cecilia en Villasevil. Allí se casó el hijo de los Reyes Católicos, Juan de Aragón. Según algunos autores el “ardor amoroso” del príncipe hizo que se adelantase mucho la fecha de celebración del matrimonio.

Siguiendo nuestro camino llegamos al acueducto de Villasevil, donde nos cruzamos con un gran número ¡¡de vacas!! 😍. Después visitamos la Iglesia Parroquial de la Asunción de Acereda y de allí bajamos a San Martín de Toranzo también para ver su Iglesia. Eso sí, ambas están cerradas y no podemos verlas por dentro.

Naturaleza en Cantabria

A falta de iglesia, buenas son vacas, eso sí, estas no son pasiegas 🙁

Ruta hacia el Churrón de la Borleña

Cruzamos el río Pas y nos dirigimos hacia Borleña. Nuestro objetivo es llegar desde allí a una cascada llamada el Churrón de Borleña pero no logramos encontrar el camino hacia el valle 🙁  .

Regresamos sobre nuestros pasos y vamos hacia Quintana de Toranzo. Desde allí es mucho más sencillo llegar, siguiendo el denso bosque a la ribera del arroyo hasta llegar a la cascada de más de veinte metros de caída ¡¡pero que está seca!! Es lo que tiene la falta de lluvias 🙁  .

Sendero al Churron de la Borleña

Verde que te quiero verde…

Ya de regreso era bastante tarde, así que paramos en el primer sitio que vimos, el Mesón de Borleña. La calidad no está mal y la cantidad es apropiada, pero se nos hizo algo caro (22 € por persona).

De ruta por un antiguo ferrocarril

Por la tarde queríamos ver el Yacimiento de la Espina de Gallego, y allí nos dirigimos. Intentamos llegar en coche lo más cerca posible, pero es totalmente imposible acceder salvo haciendo una ruta que por lo que vimos no está muy bien señalizada. Como tememos perdernos de nuevo y no tenemos tiempo, atravesamos el Valle del Pas hacia la estación abandonada de Yedra. Allí hacemos una ruta que no tiene pérdida por el túnel de la Engaña.

barracones de presos republicanos de la estación de Yera

Al final del túnel nos encontramos con las ruinas de los barracones dónde alojaban a los presos republicanos obligados a trabajar en la vía férrea.

Ya de vuelta, paramos en Vega del Pas, que es muy pintoresco. Después de pasear por la villa, seguimos nuestro camino disfrutando del atardecer en los Valles Pasiegos.

carretera por el Valle del Pas

Terminamos la ruta del día visitando de nuevo las piscinas del Balneario antes de buscar un lugar dónde cenar. Hay pocas opciones, así que acabamos en Cafe Albert. Por desgracia, el dueño tiene un accidente y deben cerrar… ¡¡pobre!!. Como compensación nos invitaron a las cervezas que estábamos tomando ¡¡encima que no habían tenido culpa de nada!! Sin ya lugar donde ir, terminamos de nuevo en Casa Augusto comiendo huevos con morcilla y bacon ¡¡como veis todo light!!

Día 3 – Conocemos más de la vida de los Pasiegos

Hoy nos toca visitar el Museo Etnográfico El Hombre y el Campo de San Vicente de Toranzo. La visita es guiada, con cita previa, y cuesta 3 €. ¡¡Ojo que cuesta un poco localizarlo, por eso os dejamos este mapa!!. En la colección hay bastantes objetos interesantes que nos muestran los usos y costumbres agrícolas de la zona. Sin duda nuestra parte preferida es la dedicada a los Pasiegos y su peculiar forma de vida.

Museo Etnográfico El Hombre y el Campo

También nos gustó la sección dedicada a las leyendas cántabras y las maquetas de las casas pasiegas

Nuestra siguiente parada es Castillo Pedroso y sus casas señoriales, recuerdo de otras épocas. Desde allí, decidimos adentrarnos de nuevo en el Valle del Pas a través de Entrambasmestas. Disfrutamos enormemente del bello paisaje, hasta llegar al Mirador de la Braguía, desde dónde se puede observar perfectamente el peculiar entorno pasiego.

Mirador de la Braguía

Nos toca regresar a casa, pero no sin antes disfrutar de un estupendo cocido montañés en el Restaurante El Cruce en Vega de Pas por 10 € por persona.

Nos despedimos así de los Valles Pasiegos, habiendo recorrido el Valle de Toranzo y parte de la Pasieguería, pero queriendo volver para un recorrido más tranquilo y pausado. Tan tranquilo y pausado como los propios Pasiegos, casi congelados en el tiempo. ¡¡Hasta pronto!!

Despedida desde el Churrón de la Borleña

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