Pinceladas de la historia de Amsterdam

Pocas ciudades se prestan tanto a nuestras “pinceladas” de historia como Ámsterdam, el centro cultural de la Edad de Oro de la pintura neerlandesa en el s. XVI y XVII.

Ámsterdam en el s. XVI

Ámsterdam es una ciudad maravillosa, y para conocerla mejor y comprender a sus habitantes no está de mas conocer unas pinceladas de su historia.

Aunque se han encontrados restos con más de 4.500 años de antigüedad, poco se sabe de su historia hasta que en el s. XII se construye el “Dam (“dique” en neerlandés) sobre el río Amstel, dando nombre a la ciudad actual.

Floreció durante el s. XIV como centro comercial de la Liga Hanseática (¿os acordáis de las casitas de Bergen?). En esta época también se origino la tradición del Omgang Stille (la procesión silenciosa), que todavía se lleva a cabo cada año en marzo.

Fragmento del cuadro "la procesión"El milagro de Ámsterdam

Un sacerdote dio la extremaunción a un hombre muy enfermo, pero este vomitó la ostia consagrada. Se tiraron los restos al fuego, pero al día siguiente la ostia apareció intacta y se llevó a la iglesia Oudekerk.

Sin embargo, la ostia volvió hasta en dos ocasiones por si sola a casa del enfermo en la calle Kalverstraat. En conmemoración de este milagro, se empezó a realizar una procesión que ni siquiera la adopción del protestantismo en el s. XVI logró eliminar.

La Guerra contra España y el color naranja

Durante el s. XVI entraría en conflicto con España durante casi cien años hasta lograr su independencia con la firma del tratado de Münster (s. XVII). Como anécdota de ese largo conflicto, a los niños de los Países Bajos se les dice que deben portarse bien “o vendrá el Duque de Alba” 😯

La rendición de Breda

“La rendición de Breda” (ciudad a 100 km. de Ámsterdam), por Diego de Velázquez.

Fue durante esta guerra cuando surgió el amor de los holandeses por el color naranja que si os habéis fijado ni siquiera aparece en su bandera. Cuando el líder de las fuerzas holandesas y Príncipe de Orange, Guillermo el Taciturno, fue asesinado, sus seguidores adoptaron las enseñas que enarbolaban sus regimientos, de un bello color naranja, que terminó siendo enseña de todo el país.

amsterdam_escudo_orange

El escudo de los Orange tiene todos los colores de la actual bandera de Holanda, pero predominaba el naranja

El Siglo de Oro

El siglo XVII fue el de mayor expansión de la ciudad, que adquirió una importancia financiera y comercial a nivel mundial. Esta bonanza atrajo a intelectuales y artistas y provocó un desarrollo cultural a la par que el económico.

Además, al autorizarse a los judíos a vivir y practicar su culto libremente, Ámsterdam se convirtió en la “Jerusalén holandesa“, atrayendo gran número de sefardíes que centraron sus negocios en el comercio de piedras preciosas y nobles.

¿Burbuja inmobiliaria? No, burbuja de los tulipanes

En esta época se produjo uno de los primeros fenómenos especulativos conocidos. El precio de los bulbos de tulipán se disparó llegando a cifras tan absurdas como 6.000 florines por un solo bulbo… ¡¡el mismo precio que 200 cerdos!!

Todo el país invirtió atraído por las enormes ganancias de este mercado, se creó un mercado a futuros y los tulipanes cotizaban en bolsa.

La antigua Bolsa de Ámsterdam

“La antigua Bolsa de Ámsterdam” del pintor neerlandés Job Adriaenszoon Berckheyde

Pero como podéis imaginar, al final la burbuja estalló, provocando una enorme crisis financiera y la quiebra de la economía.

El declive

Durante los siglos siguientes, Ámsterdam acusaría las sucesivas guerras con Reino Unido y Francia. La invasión napoleónica en el s. XIX provocó un bloque comercial internacional que devastó su economía.

La expulsión de los franceses llevó a la creación del Reino Unido de los Países Bajos, que incluía a Bélgica, Holanda y Luxemburgo con Ámsterdam como capital, pero en menos de dos décadas Bélgica y Luxemburgo se independizaron.

El resurgimiento de Ámsterdam

A finales del s. XIX se produjo un gran impulso urbanístico que coincidió con la Revolución Industrial. La población aumentó con los inmigrantes del campo holandés, y la economía mejoró notablemente con la expansión de la ciudad y la aparición de barrios residenciales en las afueras.

Ámsterdam alrededor del 1900

A pesar de la neutralidad de los Países Bajos durante la Primera Guerra Mundial, Ámsterdam sufrió los efectos del conflicto y el fuerte impulso económico de los años anteriores se paralizó por la escasez de alimento y combustible.

La Invasión Nazi

Durante la Segunda Guerra Mundial la ciudad fue invadida estableciéndose un gobierno civil nazi que supervisó la deportación de unos 60.00 judíos que vivían en Ámsterdam a campos de concentración. Sólo el 5% de la población judía sobrevivió a la guerra.

Algunos ciudadanos de Ámsterdam se manifestaron en protesta por estos hechos, e incluso acogieron a judíos perseguidos, a pesar de los riesgos que corrían. Tristemente célebre es el caso de Ana Frank, una niña que durante dos años se ocultó con su familia en un escondite situado en el Prinsengracht, aunque no logró escapar de su terrible destino.

Estatua de Anne FrankÁmsterdam en la actualidad

Los movimientos ciudadanos y algunas colaboraciones privadas han permitido que el centro de la ciudad conserve su antiguo esplendor y en su conjunto es un área protegida, ya que muchos de sus edificios se han convertido en monumentos.

En 2010 la Zona de los canales concéntricos del siglo XVII del Singelgracht se añadió a la lista de Lugares Patrimonio de la Humanidad y desde entonces el número de turistas ha crecido tanto que los habitantes de la ciudad no pueden permitirse vivir en el centro, totalmente copado por negocios orientados al turismo.

Actualmente, Ámsterdam ha iniciado un ambicioso proceso de renovación y regeneración urbana conocido como Ámsterdam 2040, orientado a ampliar el centro tradicional de esta ciudad abierta y multicultural.

Canales de Ámsterdam

Ahora ya sabes la historia, sólo te queda vivirla visitando Ámsterdam, ¡¡descubre nuestros consejos!!

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