Recinto Modernista de Sant Pau, el Hospital de la Santa Creu

La obra de Antoni Gaudí es Patrimonio de la Humanidad, pero a menos de un kilómetro de la Sagrada Familia encontramos otro lugar con este reconocimiento, el Recinto Modernista Sant Pau. Esta obra del genial arquitecto Lluís Domènech i Montaner es el recinto modernista más grande de Europa. Acompáñanos a conocerlo.

Recinto Modernista de Sant Pau

Hace un par de años pasamos un fin de semana a Barcelona. La Ciudad Condal tiene muchísimas cosas que ver, y por eso sólo vimos la fachada del Recinto Modernista San Pau, sin entrar a conocerlo. Nuestra segunda visita a Barcelona nos permitiría por fin conocer esta maravilla del modernismo.

Pinceladas de historia del Hospital de la Santa Creu

El Antiguo Hospital de la Santa Creu

Ubicado en el centro de la ciudad, hoy en día es la Biblioteca de Catalunya. El antiguo hospital medieval funcionó desde los albores del s. XV. En el s. XIX sus dos mil camas ya no daban abasto para atender a los pacientes. Además, cada vez se era más consciente de la importancia de la higiene en la medicina, difícil de lograr en un hospital céntrico y arcaico. Por estos dos motivos, decidieron construir una nueva sede para el hospital.

Antiguo Hospital de la Santa Creu

Financiación del nuevo hospital

Construir un hospital el doble de grande requería gran cantidad de recursos económicos. Estos recursos no llegaron hasta el fallecimiento del banquero catalán Pau Gil a finales del s. XIX. Este donó su inmensa fortuna, 3.060.000 de pesetas (unos 18.390 €) para la construcción de un hospital en Barcelona. Quizá no parezca mucho, pero hace 120 años ese importe era superior a 40 millones de euros de hoy día. El lugar elegido para la construcción del nuevo hospital fue en las afueras de Barcelona, rodeado de campos y granjas de vacas.

Terrenos dónde se edificó el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau

En los terrenos de la foto se levantaría el nuevo hospital. Al fondo, la Sagrada Familia

El Hospital de la Santa Creu y Sant Pau

El nuevo hospital mantendría el Santa Creu por la institución que lo administraba. Se añadió el Sant Pau por deseo de su benefactor, pues fue el único requisito que puso al donar su fortuna. Para su construcción escogieron al mejor arquitecto del momento Lluís Domènech i Montaner.

Lluís Domènech i Montaner, el maestro de Gaudí

Modernismo es el nombre otorgado al imaginativo y exuberante Art Nouveau surgido a principios del s. XX en Barcelona. Uno de sus referentes de esta corriente era Lluís Domènech i Montaner. Entre sus discípulos se encontraban otros grandes arquitectos modernistas, como Puig i Cadafalch y Gaudí. Entre sus obras se encuentran en Palacio de los Tres Dragones creado para la Exposición Universal de 1888, la Casa Lleó Morera o el Palau de la Música Catalana.

Lluís Domènech i Montaner

Reconocido y admirado, el tiempo le ha hecho sufrir el destino de muchos otros hombres brillantes, ser eclipsado por la genialidad de uno de sus propios alumnos. Sin la decoración modernista, sus construcciones siguen un diseño arquitectónico clásico. Por su parte, su discípulo Gaudí fue más allá, creando una arquitectura innovadora. Sin embargo, la obra de Montaner sigue brillando por derecho propio y tiene su lugar como una de las mejores del modernismo catalán.

Un proyecto revolucionario

Una vez aceptó el encargo del nuevo hospital, Montaner se fue de viaje por Europa. Su intención era visitar las instalaciones hospitalarias más modernas del continente y aplicar los últimos avances para su proyecto. En lugar de un único edificio, diseñó una ciudad dentro de la ciudad, con un total de 48 pabellones y un gran espacio central ajardinado. Para evitar las inclemencias de la lluvia y el calor, unió todos los edificios con túneles subterráneos.

Proyecto del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau

Proyecto original de 48 pabellones de Montaner y en color la única parte terminada. Fuente: blog desantacreuasantpau

A Montaner no le gustaba la electricidad. Por ese motivo, calculó perfectamente las dimensiones y orientación de todos los edificios buscando la luz natural.

Como la Sagrada Familia, obra magna de su discípulo Gaudí, el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau nunca sería terminado, edificándose sólo 27 pabellones. A la muerte de Montaner en 1930 sería su hijo quien se encargaría del proyecto. Sin embargo, la falta de fondos impidió la conclusión del diseño de Montaner.

Maqueta del Recinto Modernista de Sant Pau

El Hospital de Sant Pau ha sido siempre un centro de referencia a nivel nacional. No sólo contó con la primera Unidad Coronaria, también fue dónde se realizó el primer trasplante de médula osea y el primer trasplante de corazón.

Del Hospital de la Santa Creu al Recinto Modernista Sant Pau

Una vez fue declarado Patrimonio de la Humanidad, la UNESCO presionó para que la actividad hospitalaria se trasladase a otro sitio. Tuberías, aires acondicionados y otros añadidos modernos habían ocupado la fachada, y la estructura original no estaba pensada para soportar ese peso adicional. Así, en 2009 cerró como hospital y después de cinco años de reformas el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau se transformó en el Recinto Modernista de Sant Pau, recuperando todo su antiguo esplendor.

Fachada del Recinto Modernista de Sant Pau

¿Quienes eran los pacientes del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau?

Uno pensaría que los pacientes de un edificio tan espectacular serían las clases más pudientes ¿no? Error 😄. Cuando fue construido, las clases burguesas no iban a los hospitales. Los médicos les visitaban en su casa, y muchas veces el tratamiento incluía irse dos meses a la montaña a respirar aire puro. Como ya imaginaréis, ningún obrero podía permitirse una visita domiciliaria, y mucho menos tenía una segunda casa en la montaña para irse dos meses.

El Hospital de la Santa Creu i Sant Pau era gratuito para las clases más bajas. El gran edificio que aparece en el centro del proyecto de Montaner es un convento, y las hermanas hospitalarias ejercían su labor de forma altruista. Los propios médicos de las clases altas, ofrecían sus servicios al hospital sin coste para los pacientes. ¿Y cómo se mantenía todo esto? Pues con las donaciones de la clases altas y de la iglesia.

Recorriendo el Recinto Modernista Sant Pau

El conjunto ocupa una superficie de 13 hectáreas, un total de nueve manzanas del distrito del Ensanche de Barcelona. Plantearos la visita con calma, porque esta extensión es 10 veces superior a la de la Sagrada Familia 😄.

La sala Hipóstila

Es el lugar donde se inician las visitas guiadas. En su día era el acceso de urgencias. Se accede fácilmente a ella desde el Vestíbulo Principal y tiene conexión directa con los túneles.

Sala Hipóstila

Los túneles de servicio

Cuando pensamos en un túnel nos viene a la cabeza oscuridad y humedad. Sin embargo, no es así con los túneles del Recinto Modernista Sant Pau. No te da la sensación de estar en un subterráneo. Están cubiertos de azulejos blancos, que dan mucha luz y se limpian fácilmente.

En todas partes predominan unas elegantes líneas curvas, evitando las esquinas donde podría acumularse la suciedad. Los únicos ángulos se encuentran cerca de las ventanas, y se limpian desde el exterior para no molestar el tránsito de los pasillos. Este diseño supuso un cambio radical respecto al Antiguo Hospital de la Santa Creu.

Túneles del Recinto Modernista Sant Pau

Los Pabellones de los enfermos

Los pabellones de ingreso estarían ocupados por pacientes según su dolencia. Esta división por especialidades médicas era revolucionaria en la época. Cada pabellón está dedicado a un santo, y en cada entrada había un pequeño altar. Aunque la idea inicial era separar a hombres y mujeres, nunca se hizo por falta de espacio. Por eso, encontramos pabellones dedicados a santos en la derecha del complejo y a santas en la izquierda.

A día de hoy se pueden visitar dos pabellones, el de San Salvador y San Rafael.

El Pabellón de Sant Salvador

Este pabellón fue el primero en entrar en funcionamiento en el nuevo recinto hospitalario. También ha sido uno de los últimos en ser restaurados y ahora se utiliza como espacio expositivo. La primera planta nos cuenta la historia del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau. También hay una maqueta del Recinto Modernista, varias piezas arquitectónicas que permiten ver más de cerca los detalles del edificio e instrumental médico antiguo.

tubo de vidrio conmemorativo del acto de colocación de la primera piedra del Hospital de Sant Pau

Tubo de vidrio conmemorativo del acto de colocación de la primera piedra del Hospital de Sant Pau

La segunda planta está dedicada a la figura de Montaner. Está ocupada por una estructura con forma de dragón con imágenes de las obras del arquitecto modernista. Como muchos hombres de su época, la arquitectura era sólo una de sus facetas, y en esta exposición se nos muestran la de erudito e ideólogo.

Planta segunda del Pabellón de Sant Salvador

Nada más entrar nos ponemos en la piel de un enfermo cuando abre los ojos y ve este magnífico edificio. Primero vería es el relajante color verde pálido, tan habitual hoy día en los hospitales, y símbolo de la esperanza. Luego, sus ojos se fijarían en la decoración floral, muy habitual en el modernismo. Así, aquellos incapaces de abandonar su camas y salir al jardín tendrían su pequeño pedacito de naturaleza. Y por supuesto, la luz, una maravillosa luz natural que crea un ambiente acogedor y relajante.

Pabellón de Sant Rafael

Se encuentra a continuación del anterior, y en el se ha recreado cómo era el Hospital de Sant Pau en los años 20, con sus hileras de camas con mesillas. Más adelante, se dividiría el espacio en cubículos con un falso techo, para reducir el coste de calentar una sala con un techo tan alto. Obviamente, se perdió todo el carácter y luminosidad del edificio. Todavía se pueden ver las marcas de estas divisiones.

Por las paredes se puede ver la letra R de Rafael Rabel otro de los mecenas del hospital una vez se acabó el dinero de Pau Gil. Otros elementos decorativos son las Santa Cruces, por la institución que regentaba el hospital y las banderas catalana y de Barcelona.

interior del Pabellón de Sant Rafael

En este espacio también hay varios paneles, con fotografías antiguas del hospital y de su construcción.

Al fondo del pabellón está la sala de día, donde los enfermos recibían las visitas de sus familiares. En esta especie de sala de estar con mucha luz natural los pacientes y sus familias se relajaban, ajenos al resto de enfermos.

techo de la sala de día

Todos los materiales son de una calidad excepcional, y están muy bien conservados, a excepción de los suelos. Décadas de uso diario han acabado con la mayoría de baldosas originales. En su lugar se han puesto réplicas, para poder hacernos una idea de cómo eran las salas.

sala de día del Pabellon de Sant Rafael

La Casa de Operaciones

Si como nosotros habéis visto la serie The Knick, ambientada en un hospital de Nueva York a principios del s. XX no os sorprenderá esta sala. Lo decimos por la pequeña grada instalada alrededor de la mesa de operaciones, como si en lugar de realizar cirugías aquí se realizasen actuaciones o eventos deportivos 😄. En realidad, ahí era dónde se situaban los estudiantes, para ver la operación y aprender.

Inicialmente había tres quirófanos, pero con el tiempo el hospital llegó a tener trece. Incluso la sala de post-operatorio se convirtió también en un quirófano.

El edificio es muy luminoso, con grandes ventanales para aprovechar la luz natural. Para evitar que nadie del exterior pudiese ver el interior se instalaron cristales traslúcidos.

Casa de Operaciones

En  el exterior de la casa de operaciones podemos ver escritos los nombres de Doctores Ilustres del Hospital medieval de la Santa Cruz. Así quedaba claro para todo el mundo que el nuevo hospital era un heredero del prestigio del antiguo. En el arco aparecen también destacadas las letras P y G, iniciales de Pau Gil, el benefactor del Hospital.

El Jardín

Si el verde es el color de la esperanza, no sólo debe estar en el interior, también en el exterior. Por eso en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau se habilitó la un espacio terapéutico al aire libre. Los obreros normalmente construían edificios modernistas para el disfrute de las clases burguesas. Sin embargo, aquí eran ellos quienes descansaban en edificios modernistas y paseaban por jardines de plantas medicinales y árboles frutales ¡¡todo un shock y encima gratis!!

Pabellones y jardín del Recinto Modernista Sant Pau

Además del jardín, los colores cálidos y las formas redondeadas de los pabellones conseguían una atmósfera confortable favoreciendo la recuperación del enfermo.

Posteriormente, el jardín se convertiría en el parking del hospital 😡. Por suerte, en el Recinto Modernista San Pau se ha recuperado parte del mismo.

Jardines del Recinto Modernista Sant Pau

Paseando por el jardín os daréis cuenta de algo muy curioso. La distribución parece simétrica y los edificios iguales, pero no lo son. Todos los edificios son diferentes, al igual que en un bosque ningún árbol es igual a otro. Encontraréis torres un poco más altas que otras, cúpulas distintas, cerámica de distintos colores… Unos cambios sutiles que no rompen la armonía del conjunto.

Además, “escondidas” en todos los edificios se puede encontrar la letra “G” de Pau Gil. A veces pasan desapercibidas al estar totalmente integradas con la decoración.

Pabellón del Recinto Modernista Sant Pau

El Convento

Un gran edificio austero y sin los vívidos colores del resto de los edificios. Uno podría pensar que como es un convento debía ser así, pero es un error. El diseño original preveía el mismo acabado que el resto de edificios e incluso una torre que nunca se construyó. El poco dinero que quedaba al fallecer Montaner se dedicó a terminar el mayor número posible de pabellones. Por eso se eliminó la decoración artesanal y la torre del convento y se utilizaron materiales más económicos para el mismo.

Pabellón de la Administración

Este gran pabellón era el acceso principal del antiguo hospital. Tiene tres pisos, y es el pabellón más elaborado del Recinto Modernista Sant Pau. Se organiza en tres cuerpos, el principal más elevado, y los otros dos perpendiculares a las calles, en forma de letra “T”. Con esta distribución se lograba pasar del espacio exterior en chaflán al interior en rombo.

entrada al Pabellón de Administración

Además, el espacio libre enfrente del pabellón se dotó de un jardín para poder apreciar mejor la espectacularidad del edificio. La doble escalinata permite salvar el desnivel y le otorga un aire señorial.

El pabellón de Administración tiene también 16 mosaicos que narran la historia de esta institución a lo largo de los siglos. Una manera muy didáctica de enlazar la historia del Antiguo hospital con la de las nuevas instalaciones.

mosaicos del Pabellón de Administración

Vestíbulo Principal

Aquí no primaba la higiene ni la practicidad, sino la decoración. Debemos tener en cuenta que era el primer edificio que veían los enfermos y donde se recibía a los posibles mecenas de la institución. Por eso, el color más abundante es el del mármol rosado, muy de moda en la época. Prácticamente todas las casas burguesas con posibles tenían elementos de ese color. Si el verde es el color de la esperanza, el rosa es el del cariño y la protección… ¡¡Ideal para que los patrocinadores se sintiesen inclinados a dar su dinero a la institución 😄!!

vestíbulo principal del pabellón de administración

Por su importancia para captar fondos, este edificio se terminó en sólo cinco años. Aparecen las fechas de inicio y fin cada una con un alfa y un omega.

Cuando alguien de la clase burguesa lo visitaba y veía este magnifico vestíbulo, querían forma parte del proyecto. Así el nombre de su familia se ligaba al de esta prestigiosa institución y aparecían en la lista de benefactores.

Respecto a los pacientes, la imagen percibida por estos era la de seguridad económica y el buen trato que recibirían en la institución.

La escalinata

Se sube al piso superior por una espectacular escalera magníficamente decorada.

Escalinata del Pabellón de Administración

Sus peldaños están bellamente decorados y tanto en las paredes como en su barandilla se “esconden” gran cantidad de letras “P” y “G” y las santas cruces.

Arriba, la bóveda recuerda a la del Palau de la Musica, aunque mucho más sencilla. Ambos edificios se construyeron casi simultáneamente, aunque la bóveda y columnas del Palau son mucho más espectaculares.

bóveda de la escalinata principal

El “misterio” del Recinto Modernista Sant Pau

Llama la atención en una zona tan decorada e importante, puesto que lleva al Salón de Actos, la existencia de un marco vacío. Podéis verlo en el lado izquierdo de la siguiente foto.

bóveda del pabellón de Administración

Montaner no dejó escritas ni instrucciones ni indicaciones. Nunca hubo nada en ese hueco, ni un tapiz ni un mosaico… nada.

Teorías hay muchas, pero dos son las más aceptadas. Según la primera, los patrocinadores e instituciones no se pusieron de acuerdo sobre la entidad o persona a destacar en ese lugar. Según la segunda, Montaner sabía que nunca vería terminar su obra, y por eso dejó ese espacio vacío, para su hijo. Sin embargo, al acabarse los recursos económicos, este nunca pudo materializar ninguna idea para ese espacio… ¡todo un misterio sin resolver 😄!

El pasillo

Los grandes ventanales de esta zona dejan entrar la luz natural, haciendo innecesario encender lámparas de día, ni siquiera en invierno. Si te asomas a ellos se ve la Sagrada Familia. No es porque Montaner tuviese ninguna fijación con su discípulo 😄. Cuando se construyó el Hospital de la Santa Creu la basílica no era tan alta, y desde aquí se veía el mar.

vistas desde el Recinto Modernista Sant Pau

No salgas de esta zona sin observar las pequeñas puertas de las columnas. Son estrechas y pasan casi inadvertidas, porque eran sólo para el personal de mantenimiento. Por si acaso a alguien se le ocurría entrar, el arquitecto puso un dragón como señal de peligro.

Sala Lluís Domenech i Montaner

Hoy día está vacía, pero en su día había una gran mesa de estilo modernista, con sillas de madera. Se utilizaba como salón de actos o de conferencias. En una de las paredes hay un mosaico que simula ser una cortina, con un efecto en tres dimensiones muy conseguido.

Entre dos ángeles está el escudo del Hospital, que añade al antiguo la espada del martirio de San Pablo sobre una biblia abierta  y la bandera catalana.

Encima de la puerta hay un relieve del patrón de Cataluña, Sant Jordi matando al dragón. En este caso, lo que se simboliza es la derrota de la enfermedad gracias a los cuidados del hospital.

Sant Jordi matando al dragón

La barandilla de la balconada tiene una plegaria escrita en catalán que viene a decir: “Amparad, Señor, a los benefactores y a los asilados de esta Santa Casa, así en la tierra como en el cielo, e inspirad sentimientos de caridad hacia ella. Amén”. Una forma más de favorecer las donaciones, alentando a los posibles benefactores sentados en la sala a patrocinar la actividad del hospital.

Otro elemento propagandístico para recibir donaciones era el cuadro inacabado. En el se representa el traslado de Santa Eulalia de la Catedral a Santa María del Mar. Como no está terminado, todo el mundo preguntaba por el, y le contaban como el hospital compró este cuadro a la familia de un paciente, que trabajó con Gaudí, para ayudarles económicamente .

cuadro inacabado

Sala Pau Gil

Una preciosa galería lateral en la planta baja del ala izquierda da acceso a la Sala Pau Gil, un gran espacio de dos alturas destinado a conferencias y seminarios. De esta sala destaca la cerámica del techo y las dos majestuosas columnas sobre las que descansa.

sala Pau Gil

Otros edificios del Hospital de Sant Pau

La zona dónde se encuentra actualmente la Fundación Puigbert, anexa al Recinto Modernista en su día también era parte del mismo. Sin embargo, algunas de sus partes son modernistas y otras no. En la zona norte se construyó el actual Hospital Sant Pau, cuyo aspecto es el de un hospital moderno.

Al este del actual Recinto Modernista se encuentra la iglesia y la Universidad. Los edificios más destacables de esta zona son la Escuela de Enfermería y la Casa de Convalecencia.

Información Práctica sobre la visita al Recinto Modernista Sant Pau

El recinto se puede visitar por libre, con audioguía o con la visita guiada. Nosotros hicimos la visita guiada y fue todo un acierto. Fue una forma maravillosa de entender la historia del hospital y todos sus elementos. Posteriormente, recorrimos tranquilamente todo el recinto para verlo tranquilamente a nuestro ritmo. En total empleamos dos horas en ver el Recinto Modernista Sant Pau.

Ubicación: Carrer de Sant Antoni Maria Claret, 167. Se entra por el lado derecho del antiguo edificio de administración. Línea 5 de metro, parada Sant Pau – Dos de Maig. Autobuses H8, 19, 20, 45, 47, 50, 51, 92, 117, 192. Si cogéis la linea azul del bus turístico de Barcelona, podéis bajaros en la parada de la Sagrada Familia y subir paseando por la Avenida de Gaudí al Recinto Modernista Sant Pau.


Horario: De lunes a sábado de 9.30 a 16.30. Domingos y festivos hasta las 14:30. De abril a octubre se amplía el horario de lunes a sábado hasta las 18.30. Cierra el 1 y el 6 de enero y el 25 de diciembre. Las visitas guiadas en castellano son a las 12:00 todos los días.

Precio: Podéis entrar gratis el 12 de febrero, el 23 de abril, el 24 de septiembre y el primer domingo de cada mes. La visita libre son 14 € y la guiada 19 €. Con la Barcelona Card tendréis un 20% de descuento. La entrada te permite salir y volver a entrar las veces que quieras.

Esperamos que en vuestra próxima visita a la Ciudad Condal descubráis esta maravilla modernista y la disfrutéis tanto como nosotros. Gracias a Visit Barcelona por permitirnos conocer el Recinto Modernista Sant Pau ¡¡Hasta pronto!!

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