Parque Rural de Anaga, rutas en la Reserva de la Biosfera

Tenerife es el paraíso para los senderistas y uno de los mejores lugares para practicarlo es el Parque Rural de Anaga, en el extremo noroeste de la isla. Este espacio natural protegido cuenta con el mayor número de especies endémicas por kilómetro cuadrado de toda Europa. Además de su excepcional biodiversidad, es Reserva de la Biosfera por la Unesco. ¿A qué esperas para conocerlo?

Parque Rural de Anaga

Anaga como Reserva de la Biosfera

El ecosistema de Anaga fue seleccionado por la Unesco por varios factores. Su aislamiento, que ha permitido conservar gran número de variedades botánicas muy antiguas, como la laurisilva. Sus hojas se asemejan a las del laurel, y de ahí su nombre. Hace 20 millones de años este tipo de bosque cubría toda la cuenca del Mediterráneo.

Primero, las glaciaciones empujaron este tipo de bosque hacia el sur, y el avance de los desiertos después, redujo enormemente su extensión. Aunque en algunas zonas evolucionó en variedades espinosas, en Canarias es uno de los pocos sitios dónde se conserva su forma y aspecto originales.

Por otra parte, la acción del hombre ha sido muy beneficiosa para el entorno, pues la construcción de terrazas escalonadas para el cultivo ha evitado la erosión. Esta armonía entre el hombre y un entorno tan rico, convierten el Parque Rural de Anaga en “una isla dentro de otra isla” (en palabras de Marisa Tejedor, presidenta del Consejo Científico del programa el Hombre y la Biosfera), una auténtica joya esmeralda para descubrir.

Bosque de Laurisilva en Anaga

Quizá os preguntéis como es posible tal riqueza vegetal en un terreno volcánico. “The answer, my friend, is blowin’ in the wind” 🎶. El viento, las corrientes marinas, e incluso los pájaros trajeron consigo semillas hasta las áridas lavas. Como Anaga presenta un desnivel que va desde el nivel del mar hasta más de 1.024 metros, las especies vegetales se distribuyeron por “pisos”. Así, cada una ocupó el lugar más climatológicamente favorable para su crecimiento.

Cómo llegar al Parque Rural de Anaga

Si no estás en Tenerife, deberás coger un vuelo a la isla 🤣. Ya en serio, desde Santa Cruz podéis ir con vuestro vehículo por la TF-5 dirección La Laguna. Luego tomáis la TF-13, que entronca con la TF-12 y os llevará al Centro de Visitantes. También podéis tomar la TF-11 dirección San Andrés y allí tomar la TF-12 hacia el corazón del Parque Rural de Anaga.

Corazón del Parque Rural de Anaga

Si preferís el transporte público, hay autobuses (guaguas) que os llevan a Anaga. Desde Santa Cruz tenéis el 945 (hasta Igueste) y el 947 (hasta Punta de Anaga por San Andrés). Si estáis en La Laguna, el 076, 077, 273, 274 o el 275 os dejarán en el Centro de Visitantes. En la página de los Transportes Interurbanos de Tenerife (TITSA) tenéis más información de horarios y precios.

Cuando planificamos nuestro roadtrip por Tenerife teníamos claro que al menos dedicaríamos un día completo a recorrer el Parque Rural de Anaga. Después de volver, tenemos claro que si te gusta el senderismo y la naturaleza, deberás dedicar al menos un par de días a conocer Anaga.

Que ver y hacer en el Parque Rural de Anaga

Para nosotros la actividad estrella es el senderismo. No concebimos visitar Anaga y no hacer al menos una ruta a pie. Hay rutas de todo tipo de dificultad y duración. Tenéis incluso senderos adaptados ♿ ¡¡una muy buena noticia!!. En este enlace podéis descargar en pdf los folletos de los senderos de Anaga. También podéis adquirirlos por un módico precio en el Centro de Visitantes. Todas las rutas están bastante bien señalizadas. Aparte de numerosas rutas senderistas, hay muchas otras actividades que puedes realizar en el Parque Rural de Anaga.

Disfrutar de los Miradores
Mirador de El Bailadero

TF–123 P.K. 0,200

Desde aquí podrás ver todo el valle de Taganana enmarcado por las montañas.

Mirador de Pico del Inglés

TF–114 P.K.0,144

Está rodeado de monteverde y permite divisar el barranco de Tahodio y el de Afur.

Mirador de La Cruz del Carmen

TF–12 P.K. 23

Al lado del Centro de Visitantes ofrece una bella panorámica de La Laguna.

Mirador de la Cruz del Carmen en Anaga (Tenerife)

Mirador de Jardina

TF-12 P.K. 21,9

Fue el primero dónde paramos en nuestra visita al Parque Rural de Anaga y ofrece unas vistas espectaculares de la Vega de La Laguna. Volviendo del Parque de noche, nos sorprendió ver que estaba lleno de coches aparcados, pero no se veía a nadie en el mirador 😳.

Parque Rural de Anaga en Tenerife

Hacer Turismo Activo

En el Parque Rural de Anaga no sólo puedes hacer senderismo. También hay varios caminos ciclables e incluso puedes realizar paseos a caballo. En sus playas también podrás realizar actividades acuáticas como buceo, surf o kayak.

Visitar sus poblaciones

Hay unas dos docenas de asentamientos que albergan unas 2.500 personas. El tradicional aislamiento de estas poblaciones ha contribuido a mantener su peculiar encanto. Es frecuente que sus habitantes trabajen en La Laguna o en Santa Cruz. También son habituales las segundas viviendas de personas de la ciudad para pasar el fin de semana.

Uno de los núcleos de población más interesantes, por su ubicación, extensión y puntos de interés es Taganana.

Taganana

Consejos para hacer rutas en el Parque Rural de Anaga

Es muy recomendable pasar primero por el Centro de Visitantes (horario de 9:30 a 16:00 todos los días). Te darán información tanto del Parque como de las rutas que puedes hacer en función del tiempo disponible. También te informan sobre rutas cerradas, los espacios de especial protección con acceso regulado, además de darte bastantes consejos útiles.

Sobre el equipamiento, te aconsejamos lo básico para cualquier ruta, ropa y calzado cómodo. Un bastón de senderismo te será muy útil si recorres algunas de las zonas más escarpadas. Según la ruta que elijas, puedes encontrarte un tiempo bastante cambiante. Por eso, lleva gorra, gafas de sol y crema solar, pero también un chubasquero. Por supuesto, es importante llevar un teléfono móvil totalmente cargado. Una batería adicional tampoco os sobrará.

Fuente la Pianola en Taganana

En Taganana está la fuente pública La Pianola pero por lo general en las rutas no encontraréis fuentes

Si hacéis una ruta larga es aconsejable llevar comida. Los frutos secos vienen muy bien, porque pesan poco y dan mucha energía. Imprescindible que no os falte nunca el agua.

Y por supuesto, lo más básico: no dejes nada, no te lleves nada y respeta el entorno.

Dónde dormir en Anaga

Si queréis aprovechar al máximo la visita al Parque Rural de Anaga, lo mejor es dormir en el propio Parque. Aparte de cadas y apartamentos, tenéis la opción de alojaros en el Albergue “Montes de Anaga”. Está en el Bailadero y tiene 1 habitación doble con baño propio, 5 habitaciones cuádruples y 3 habitaciones para 6 personas. Os dejamos este enlace para reservar alojamientos en Anaga.

Dónde comer en el Parque Rural de Anaga

Nuestra recomendación aquí es “preguntar no es errar”. Cualquier habitante del Parque Rural te indicará dónde comer y si el sitio está abierto. La mayoría de lugares no están señalizados o no tienen ni cartel. Algunos incluso son simples garajes dónde picotear algo. Sin embargo, te sorprenderán con sus pescados, la carne de cabra y su enorme variedad de papas.

comer carne de cabra en Anaga

Si puedes prueba el queso tierno de cabra y el vino de la denominación de origen Tacoronte-Acentejo. Nosotros cenamos en Restaurante Roque Las Ánimas, en Taganana y fue todo un acierto. Por 28 euros los dos comimos: queso, cabra y pulpo con dos cervezas doradas. ¡¡Casi salimos rodando!!. Menos mal que nos regaló un chupito de ronmiel para bajarlo todo 😋.

La ruta PR-TF 8 Afur-Taganana-Afur

Nosotros no sabíamos muy bien que ruta realizar, y nos dirigimos al Centro de Visitantes. Como teníamos todo el día para recorrer Anaga, nos recomendaron la PR-TF 8 Afur – Taganana – Afur. En esta ruta se visitan algunas de las zonas más representativas del Parque. Además, nos dijeron que empezásemos en Taganana. Así, haríamos primero la parte más dura, y terminaríamos con la más fácil.

Paramos en algunos miradores antes de dejar el coche en Taganana e iniciar la ruta a pie. Os dejamos un mapa de la ruta PR-TF 8 en el que están marcados todos los puntos de interés.

indicación de rutas en Anaga

Taganana se originó en el barrio de Portugal, llamado así por los comerciantes azucareros procedentes de Madeira que se instalaron en el s. XVI.

Subida por Las Vueltas

El camino sube por un sinuoso sendero que según la tradición “tiene tantas vueltas como días el año”. Por el transitaban las cargas de azúcar hacia La Laguna. Su anchura permite el paso de un caballo con su carga. Sin embargo, cuando se construyó este camino, los caballos eran un lujo. Por eso en ciertos puntos hay grandes rocas para que descansasen aquellos que llevaban la carga de azúcar sobre sus propios hombros.

Subida por las vueltas de Anaga

Pronto el entorno cambia y nos encontramos rodeados por una de las mejores muestras de Laurisilva del parque. En este momento entiendes porque Anaga es una isla dentro de otra. Caminar a la sombra de éste bosque prehistórico es uno de los atractivos de esta ruta.

Bosque de Laurisilva en Anaga

Algo más arriba, casi en lo alto del camino nos topamos con la Cueva de la Cruz de Taganana. Esta pequeña oquedad se utilizaba como refugio en el recorrido entre Taganana y La Laguna. Como nota tétrica, los cortejos fúnebres que llevaban a los difuntos a la ciudad pasaban la noche en ella. Si en ese momento se pone a llover, yo me hubiese pensado si entrar o no 😱.

El punto más alto de la ruta es la casa forestal, un edificio de color rojo teja situado al pie de la carretera TF-12. Este es uno de los pocos tramos asfaltados de la ruta. Enseguida encontramos a la derecha los carteles que nos señalan el camino a Afur.

Bajada a Afur

La subida ha sido dura, y pensamos que a partir de aquí el camino a Afur será fácil. Nos equivocamos, porque hay un pequeño tramo en el cual el terreno es resbaladizo. Por suerte llevamos bastones de senderismo y algo ayudan. Al poco de iniciar la bajada, paramos a comer unas ensaladas a la sombra de los árboles. 

camino a Afur

Retomamos el camino, y en un claro divisamos el Roque Negro, que en realidad es blanco 😲. Su nombre proviene de un liquen que crece en invierno entre sus grietas. Desde aquí se ve un mar de nubes desplazándose a toda velocidad. Por un momento, todo se cubre de niebla, pero como se mueve tan rápido, en menos de cinco minutos otra vez está despejado.

Roque Negro

Un poco más abajo tenemos una vista del Roque Alonso, con sus casas excavadas en la roca, actualmente abandonadas. Antiguamente, los terrenos más llanos se reservaban para el cultivo, pues a mayor extensión mayor cosecha. Por eso, en los terrenos más escarpados se excavaban con pico y pala este tipo de viviendas.

casas excavadas en el Roque Alonso

Seguimos bajando y debemos recorrer otro pequeño tramo asfaltado. Se puede hacer el resto del camino hasta Afur por la carretera. Sin embargo, no sólo es mas largo, también castigaréis más vuestras articulaciones.

Nuevamente encontramos el camino de tierra que desciende por la ladera de Inchirés. Antiguamente los habitantes de Afur subían a este monte para coger leña de forma ilegal y hacer carbón que luego vendían en Santa Cruz. Una dura forma de ganar algo de sustento.

ladera de Inchirés

En esta zona el camino tiene algunas partes espectaculares al abrigo de la roca volcánica.

Afur, el pueblo anclado en el pasado

Por fin llegamos a Afur, un pintoresco pueblo con apenas unas cuantas casas en medio del valle. Su nombre es de origen guanche, y significa “horno” o “carbonera”. Este pueblo sólo estuvo comunicado por caminos hasta los años 80, lo cual explica que parezca estar anclado en el pasado.

Teníamos pensado reponer nuestras reservas de agua en Afur. Aunque hay un pequeño bar, no encontramos ni una tienda ni una fuente. Por suerte, todavía llevábamos suficiente agua para terminar nuestra ruta.

Ermita de San Pedro en Afur

 

Dime tú dónde está Afur,

o más bien no digas nada,

porque Afur habita ahora

en el aire de esta página;

ahora mora en el poema

y su patria es la metáfora.

Fragmento de poesía de Fernando García Ramos

Descendemos el barranco de Afur

Bajamos por el barranco de Afur, siguiendo un curso de agua perenne que desemboca en el mar. En ocasiones, las aguas hacen este camino impracticable. Por eso es recomendable informarse antes de tomarlo y así evitar dar la vuelta.

roque en el camino por el barranco de Afur

El sonido del agua nos acompaña en nuestro camino por este fértil valle, repleto de sauces y juncos. El paisaje volcánico de esta zona es realmente espectacular, aunque es agotador caminar por las lavas sin caerse. De hecho, Noelia casi se viene abajo y por poco tuvimos que dejar la ruta. Menos mal que al final se le pasó, porque dar la vuelta no era una opción y nos quedaba todavía una parte espectacular de la misma.

camino de lavas en Anaga

Si hubiésemos dado la vuelta nos hubiésemos perdido atravesar el sabinar de Afur, el más extenso de todo Tenerife. Al abandonarse el carbón como combustible, se recuperó este bosque de sabina canaria, que ahora podemos disfrutar en todo su esplendor.

Una playa y unas vistas increíbles

Llegamos a la Playa de Tamadiste, y descansamos un poco viendo las olas romper contra las negras rocas. El día está un poco gris y no llevamos toallas. Una pena porque si no meteríamos los pies en el agua para relajarnos un poco.

Playa de Tamadiste

La parte final de la ruta es sin duda la más espectacular. Después de una pequeña subida, el camino continúa por la ladera del Roque Marrubial. El increíble paisaje de acantilados que se sumergen en el mar nos recuerda a Escocia ¡pero con chumberas 😊! Al frente, el Roque de Fuera, el Roque de Dentro y el Roque de las Ánimas nos esperan para darnos la bienvenida de nuevo a Taganana. Detrás nuestra, las nubes amenazan tormenta y nos recuerdan que no debemos aflojar el paso.

Ladera del Roque Marrubial

 

Estamos bastante cansados, pero en esta parte la ruta llanea bastante. Además, las espectaculares vistas nos invitan a seguir avanzando. Al final agradecemos las nubes porque hacer este tramo a pleno sol puede ser matador.

Descubrimos la historia de los vinos de Taganana

La parte final del camino también es de gran interés. Transcurre a través del llamado Caserío del Chorro (o Los Auchones). Durante el recorrido por este camino construido hace cinco siglos, vamos descubriendo el pasado de la que fuera la finca más productiva de la zona y dónde se cultivaba cereal, trigo, cebada y por supuesto vino. La ruta permite ver las terrazas de cultivo aun en uso hoy día, y los restos arquitectónicos de la antigua bodega, que incluso tenía su ermita.

Caserío del Chorro (o de los Auchones)Durante nuestra visita al Parque Rural de Anaga hemos recorrido más de 14 kilómetros a pie durante 9 horas. Una ruta que nos ha llevado desde el nivel del mar a una altura de casi 900 metros. Por longitud del recorrido y desnivel, creemos que la dificultad debería ser media-alta en lugar de media.

Nos tenemos bien merecido un bello atardecer y una rica cena degustando la comida tradicional de la zona antes de irnos a descansar a La Laguna. ¡¡Hasta pronto!!

Atardecer en Anaga

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