País Cátaro III – Parte I: Castillo de Quéribus y Cucugnan

Madrugamos porque queríamos llegar a las 9:00 al castillo de Queribus, que está a menos de una hora de Perpignan.Pais_cataro_trayecto

Era domingo, y nuestro lugar habitual de desayuno estaba cerrado, así que fuimos a una cafetería cerca de la Gare du Perpignan que nos recomendó una española que conocimos el día anterior. El local hace esquina en el 1 Avenue Général de Gaulle, al lado del Restaurant Le Perroquet. Alli tomamos 2 café “au lait” y dos croissant por 5,80€. Ya con energías, cogimos el coche para ir a nuestro destino.

Dia3

En este mapa de Google Maps podéis ver la ruta del día

La subida a la región es vertiginosa y se observan grandes paisajes. Llegamos al castillo de Queribus los primeros, todavía no estaba ni la taquillera 🙂  , sólo un ciclista solitario haciendo piernas, porque el castillo está a casi 800 metros de altitud.

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Aquí podéis ver el pueblo de Cucugnan y al fondo y a la derecha el Castillo de Queribus

El Castillo de Queribus y el final de la Cruzada

El parking es gratis y tiene baños autolimpiables :O  Los precios y horarios actualizados los podéis consultar en la página oficial. Con Pass Patrimoine 66 o Passeport des sites te hacen 1€ de descuento (sólo puedes presentar uno de los dos) y te entregan un folleto muy detallado del castillo y del pueblo, que hemos escaneado para vosotros 🙂Pais_cataro_Queribus

Queribus acogió a muchos cátaros huidos tras la caída de Montsegur y fue el último de los castillos cátaros en caer, marcando el final de la Cruzada albigense. Sin embargo, esto es pura propaganda, porque la Inquisición todavía tardaría más de seis décadas en juzgar y quemar al último perfecto cátaro en el castillo de Villerouge-Termenès.Pais_cataro_Queribus_subida

La subida es muy cómoda (ojala que la subida al resto de los castillos hubiese sido igual) y se tardan unos 15 minutos. De este castillo son magníficas las vistas panorámicas. Tiene varios miradores y la Torre del Homenaje (Donjon) cuenta con una plataforma desde la que puedes ver los Pirineos, el Castillo de Peyrepertuse y en los días más claros, hasta el mar Mediterráneo.Pais_cataro_Queribus_vistas

Además, en el interior del Donjon (torre del homenaje) se conserva un imponente pilar que sujeta una bóveda nervada de cuatro arcos ojivales en forma de palmera.

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Las ventanas góticas del donjon estilizan su figura

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El “célebre” pilar

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Acceso principal al castillo

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Si os fijáis bien en el centro de la imagen está oculto el castillo de Peyrepertuse

Al bajar nos encontramos el documento de identidad de una pobre turista francesa, a la que probablemente se le había caído mientras subía, así que se lo entregamos a la taquillera para que se lo devolviese cuando la viese bajar. ¡¡Esperamos que así fuera!! La verdad es que perder la documentación es un trastorno considerable.

Cucugnan y su molino de viento

Aprovechando que para ir al Castillo de Peyrepertuse hay que atravesar Cucugnan, paramos para ver este pueblo con encanto.Pais_cataro_cucugnan_molino

Pais_cataro_Cucugnan_arcoA la entrada del pueblo tenéis un parking para turistas. Nosotros dejamos allí el coche y entramos por un arco al recinto medieval de Cucugnan.

Dirigimos nuestros pasos al molino de viento D’Omer, que con más de 300 años sigue activo a día de hoy. A los pies hay una panadería con horno propio.

Pais_cataro_Cucugnan_castrum

Restos del castrum

Por encima de esté, están los restos del castrum que dió origen a esta población y que se cree fue construido en el s. X.

Desde allí bajamos a la cercana Iglesia de Saint Jullien y St. Basillisse (s. XIV), que debido a su deterioro fue totalmente reconstruida en el s. XIX, eso sí, usando las mismas piedras de la construcción original. La iglesia alberga una peculiar talla de una virgen embarazada.

El cura de Cucugnan

Esta leyenda nos habla del padre Martín, que preocupado porque todos los domingos nadie acudía a misa decidió soltar un sermón, en el cual relató que había ido a buscar a los habitantes de Cucugnan al Cielo, al Purgatorio y al Infierno.

Fue en este último lugar donde los halló, y metió tanto miedo en sus cuerpos, que a lo largo de la semana siguiente todos los habitantes del pueblo se confesaron y desde entonces famosas son las virtudes de los habitantes de Cucugnan.

Tras recorrer las coquetas calles del pueblo, no podíamos partir sin llevarnos una hogaza de pan del horno del molino, que casi no llega al coche de lo bueno que estaba (¡¡ojo!!, a 6 € el kilo, pero también nos merecemos algún capricho 🙂  )Pais_cataro_molino_pan

Decidimos emprender nuestro camino hacia el Castillo de Peyrepertuse esperando encontrar un merendero donde con nuestras provisiones dar buena cuenta de la hogaza de pan.

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